Episodios estivales 02

Desde que hace una semana Eva, la de marketing, ha regresado de vacaciones, no dejo escapar ni una oportunidad de mirar a través del cuello de su camiseta cuando se inclina y buscar la frontera de su piel dorada, sin encontrarla. Por más que profundizo no hallo vestigio sin sol. Tengo la sospecha de que se ha pasado la quincena entera en tetas. Y no me aventuro a afirmar que su verano ha sido todavía más ligero porque apenas he podido disfrutar de nada más que un breve vistazo a la franja descubierta entre la citada camiseta y sus siempre beatos pantalones. La piel tersa, tapiz de músculo joven, también era canela, pero me parece gratuito inferir de aquí que el color se extiende hasta lo más íntimo. Esta es la duda con la que convivo a diario mientras preparo la documentación de las ofertas para los proyectos del próximo trimestre o durante los interminables briefing departamentales de los jueves por la tarde.

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