Instantes de lucidez

La mentira del arte, del cine, de la literatura es insistir en que la realidad se presenta catártica a golpe de epifanías, con una culminación del crescendo en un climax apoteósico. No, la realidad no se resuelve en un estallido de redención. La realidad prodiga abundantes tiempos de angustia que –en contra de lo que muestra ese arte falso, grotesco, vicioso, carroñero– se van pudriendo y arrastrando enfermos hasta la muerte. Lo único que cabe con ellos es asumirlos y acompañarlos. Resignarse. La vida es una colección incompleta de decepciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario