Llegar tarde

En este día de diciembre, de niebla, lluvia y frío, he comprendido, con varias décadas de retraso, la naturaleza del problema. Se trata de la impuntualidad. He llegado cuando ya no había necesidad, cuando no se buscaba lo que venía a ofrecer. Erroneamente había creido que se trataba de un rechazo a mi persona, a mis méritos o a la forma en que construía la hipótesis. Y la realidad consistía en habitar dos tiempos diferentes. Yo el de la necesidad y la búsqueda, ellas asentadas en el encuentro, ocupadas en cultivarlo con paciencia e ilusión. Donde yo figuraba, interpretaba, imaginaba posibilidades inclusivas, ellas leían con rigor el armazón prosaico de la evidencia. No les hacía falta la fantasía superpuesta, maquillada, anhelada porque ya tenían la suya propia, bien tangible, en la caja fuerte de sus hogares.

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