A proposito de Elena

Algo admirable de los animales es su disposición (capacidad) para satisfacer sus pulsiones como una experiencia exclusivamente positiva. Sin lugar a consideraciones morales, siquiera éticas, sin intelectualizar, libre de consecuencias, sin remordimiento, arrepentimiento ni ansia de venganza.

Ilustro con un ejemplo diario de mi lugar de trabajo. Esta es la realidad objetiva de dos compañeros de la oficina que viven en triste soledad, necesitados de sicalipsis. Podrían corregir esta falta entre sí, completando el anhelo del otro. Lo saben y viven con la resignación de no poder actuar. Él quiere, ella quiere, pero todo lo impide: su educación, la sociedad, sus pusilánimes personalidades. Infelicidad allí donde no existe el más mínimo resquicio para darle cabida. Lo que nos habilita para vivir en sociedad también nos destruye. Así somos las personas. No los animales. Bien lo sé, pues soy yo éste compañero de trabajo.

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