Tras muchos meses de sufrir dolor por el trato injusto en el trabajo y una vez tomada la acertada decisión de abandonarlo, constatar, en la última semana antes de comunicar en firme el veredicto, que no se portan tan mal con uno, que en ocasiones tienen un detalle, que pueden ser simpáticos, que son muchos años ya.
Tras días de agonía en casa esperando a que se pase el mal por sí solo, atravesando a tientas el alambre oscilante y finísimo sobre la muerte y una vez tomada la acertada decisión de acudir a la consulta médica, descubrirse en la sala de espera con una notable mejoría, tal vez poder hablar casi de salud, y sucumbir a la angustia de cómo explicar tu presencia en urgencias sin pruebas de un estado terminal. Terminar colapsando en el suelo y despertar desnudo en una camilla abandonada en algún pasillo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario