Mi fracaso como escritor

Escribir una novela exclusivamente porque te has comprado una pluma nueva y quieres hacerla bailar. Empezarla y, a la tercera línea, ya no tener nada que decir. Guardar la pluma en el cajón y no volverla a ver en 17 años hasta que un día, rebuscando entre los papeles viejos, la encuentras con la tinta reseca en la punta. Limpiarla, cargarla y escribir una novela porque has encontrado tu vieja pluma y quieres hacerla bailar. Empezar y, a la segunda línea, ya no tener nada que decir. Guardar la pluma por segunda vez en el cajón y no volver a verla en 14 años.

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